miércoles, 17 de febrero de 2010

Los jardines colgantes que no estaban en Babilonia

"Los jardines colgantes de Babilonia son una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo...". Así comienza el artículo de Wikipedia sobre este tema, pero ¿qué pasaría si se demostrara que realmente no estaban en Babilonia?. "Los jardines colgantes de Nínive". No, eso no suena bien.


Nínive no produce ninguna imagen mental en la mayoría de la gente. El emplazamiento de esos jardines en esa otra ciudad babilónica lo defiende la investigadora S. Dalley desde la década de los 90', pero la tradición e historiadores griegos como Estrabón o Flavio Josefo pesan todavía más en nuestra memoria.

Sin embargo, escuchar Babilonia es pensar en ostentación, brillo, jardines y centro del orgullo humano. Un orgullo que supuso, según la Biblia, una ofensa a los dioses. Quisieron llegar hasta el cielo con su Torre de Babel y, como castigo, los dioses "destruyeron lo construido e hicieron extraña su habla. Impidieron el progreso". En realidad (y según mi libro de Historia del Arte) esa torre existió. Era un ziguratt, un tipo de templo elevado sobre plataformas que tiene una forma de montaña artificial. Los pueblos mesopotámicos adoptaron este modelo porque consideraban la montaña como un lugar divino donde se producía la comunicación entre los hombres y la divinidad.

Babilonia no se libró de la connotación negativa con su destrucción, sino que ha quedado como metáfora del capitalismo feroz: Pues vivimos en Babilonia, / cómprate una vida y nunca pares de pagarla,la, / pues vivimos en Babilonia, / no hay nada mejor que la gran ciudad (Babilonia de Morodo).

¿Se cumplió la profecía de Isaías? ¿El hombre terminó con ella por su avaricia? Por uno u otro motivo, la que fuera capital cultural de la antigüedad fue arrasada. Al sur de Bagdag, en la provincia iraquí de Babil, quedan pocas ruinas de lo que debió ser esta gran ciudad. Las puertas decoradas, los ladrillos vidriados azules, los jardines y amplias calles de Babilonia ya solo se conservan en los relatos de viajeros como Herodoto.


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1 comentario:

periodistaenbabia dijo...

Independientemente de las causas de su declive, Babilonia fue cuna de una civilización que consiguió importantes avances. El código de Hammurabi, por ejemplo.

Y que no se nos olvide tampoco "La puta de Babilonia", que además de ser el nombre con el que los cátaros designaban a la Iglesia católica, es un ensayo de Fernando Vallejo acerca de la institución vaticana.

Un saludo