miércoles, 24 de octubre de 2012

Las mujeres de Jane Evelyn Atwood

“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”, decía Simone de Beauvoir. Cada día estoy más convencida de que hacen falta mujeres que cuiden de mujeres –y eso que nunca me sentí muy feminista-. Para ello existen personas como Jane Evelyn Atwood, que con su fotografía intentan hacer visible a las que (otros o ellas mismas) han vuelto invisibles.


Esta destacada fotoperiodista estadounidense afincada en París empezó fotografiando a las prostitutas francesas. En su página web se pueden ver algunas imágenes de este reportaje, así como de sus trabajos con los refugiados de Darfur, ciegos, campos de minas o las mujeres en prisión, al que pertenece la foto de este post. Para realizar este proyecto, publicado posteriormente en el libro "Too Much Time: Women in Prison", la fotógrafa visitó alrededor de cuarenta cárceles de más de diez países.

Esta fotografía fue tomada en Francia en la cárcel femenina de Metz en 1990 durante un encuentro entre parejas condenadas por el mismo delito. En algunas entrevistas Atwood confesó que algunas publicaciones le han pedido la imagen de la derecha o la imagen de la izquierda, pensando que eran dos instantáneas diferentes pero de la misma serie. Podrían funcionar perfectamente de manera independiente, es cierto; y probablemente, si la fotógrafa las hubiera tomado completamente de frente, las imágenes serían muy atractivas a nivel compositivo, pero quizás esa conjunción de las dos parejas es lo que hace excepcional esta foto. Porque son dos mujeres diferentes, que no representa a “la mujer presa” sino a la diversidad de “mujeres presas”. La posibilidad y el derecho de ser un plural en lugar de un tipo, con su lugar propio y no parte de un grupo. Aunque pueda sonar contradictorio personalmente considero que las individualiza más en esta suerte de díptico que si hubiera tomado dos fotografías diferentes.

“Por cada mujer que aparece en mis fotos cientos más pidieron que no las fotografiase, asustadas por las represalias que podían sufrir si decían la verdad, tanto fuera como dentro a cargo de los guardias. También hubo miles a las que ni siquiera dejaron que me acercara. Algunas se avergonzaban de hablar, a otras muchas les asustaba hacerlo. Pero la inmensa mayoría son simplemente silenciadas”, asegura Atwood aquí

2 comentarios:

Marianne Delacroix dijo...

me ha encantado el texto y la foto =)

Marie... dijo...

Muchas gracias Marianne :) y encantada de descubrir tu blog! ♥